Crypto: Los ricos ganaron, mientras el inversor minorista pagó la factura
Una década de criptomonedas creó una extraordinaria ilusión: que todos ganaron
Por Roberto Balbino — CEO, Fintech SBB
Opinión personal y análisis independiente. Este artículo no constituye asesoramiento financiero.
Existe una historia sobre las criptomonedas que se ha repetido tantas veces que prácticamente se ha convertido en una verdad convencional.
Bitcoin fue creado.
Los primeros inversores se hicieron millonarios.
La tecnología revolucionó las finanzas.
Quienes creyeron desde el principio fueron recompensados.
Quienes mantuvieron sus posiciones se hicieron ricos.
Hay una parte de verdad en esta historia.
Pero existe otra parte mucho más importante que rara vez se discute:
las personas que obtuvieron las rentabilidades extraordinarias no representan necesariamente a las personas que entraron posteriormente en el mercado.
Cuando analizamos las criptomonedas desde la perspectiva del pequeño inversor y no desde la perspectiva de los grandes ganadores de Bitcoin, la imagen resulta mucho menos espectacular.
2016: el comienzo del gran ciclo de riqueza crypto
En 2016 Bitcoin todavía era un activo financiero relativamente marginal.
Su precio se situaba en cientos de dólares y no en decenas de miles. El mercado estaba dominado por entusiastas tecnológicos, primeros adoptantes, libertarios y especuladores.
Bitcoin también dominaba claramente el mercado: investigaciones académicas muestran que representaba aproximadamente el 90% del mercado de criptomonedas en enero de 2016. (Springer)
Durante la década siguiente todo cambió.
Bitcoin experimentó enormes subidas, seguidas por grandes caídas en 2017–18, 2020–21 y 2022, antes de entrar en una nueva fase de institucionalización con la aprobación de los ETF spot de Bitcoin en 2024.
Si miramos únicamente el gráfico de precios, la conclusión parece evidente:
las criptomonedas fueron una inversión extraordinaria.
Pero un gráfico de precios no representa la distribución de los rendimientos entre los inversores.
Y esa diferencia es fundamental.
El precio subió. Eso no significa que la mayoría de los inversores se hiciera rica
Este es probablemente el punto más importante que falta en muchas discusiones sobre crypto.
Un activo puede aumentar enormemente de valor mientras la mayoría de sus usuarios no consigue capturar esa rentabilidad.
¿Por qué?
Porque los inversores no compran una vez y mantienen eternamente.
Compran a precios diferentes.
Venden.
Vuelven a comprar.
Persiguen el momentum.
Venden por miedo durante las caídas.
Cambian Bitcoin por altcoins.
Y muchas veces entran precisamente cuando la narrativa mediática se vuelve más optimista.
No se trata solamente de una hipótesis.
Un importante estudio del BIS analizó el uso de aplicaciones de exchanges de criptomonedas en 95 países entre 2015 y 2022 y concluyó que los nuevos inversores minoristas tendían a entrar cuando Bitcoin estaba subiendo.
Los investigadores estimaron que aproximadamente el 73–81% de los inversores minoristas probablemente perdió dinero en su inversión inicial en Bitcoin. (Bank for International Settlements)
Posteriormente, el BIS concluyó que una mayoría de los usuarios de aplicaciones crypto en prácticamente todas las economías sufrió pérdidas en sus posiciones de Bitcoin. (Bank for International Settlements)
Esto cambia completamente la narrativa.
La pregunta ya no debería ser:
“¿Cuánto subió Bitcoin?”
La pregunta correcta es:
”¿Quién consiguió realmente quedarse con esos beneficios?”
La asimetría entre los grandes inversores y el pequeño inversor
El mismo estudio del BIS ofrece una observación todavía más incómoda.
Cuando los precios de las criptomonedas suben, aumenta la participación minorista.
Es decir:
la gente llega después de que el precio ya haya comenzado a subir.
La investigación también encontró evidencia de que cuando los precios suben, los pequeños inversores compran mientras los grandes tenedores venden.
Esto genera una asimetría estructural.
El inversor sofisticado ya acumuló el activo.
El público descubre el activo después.
El público compra porque el precio está subiendo.
El gran tenedor tiene entonces una oportunidad para vender frente a esa nueva demanda.
No es un fenómeno exclusivo de las criptomonedas.
Es un patrón conocido en los mercados especulativos.
Pero crypto lo amplificó porque las redes sociales transformaron la subida de precios en una máquina permanente de marketing.
El producto más exitoso de crypto pudo haber sido el FOMO
El miedo a quedarse fuera se convirtió en una de las fuerzas más poderosas del mercado.
El mensaje era extremadamente sencillo:
“Todavía estás a tiempo.”
Cuando Bitcoin estaba en 5.000 dólares, se hablaba de 50.000.
Cuando estaba en 50.000, se hablaba de 500.000.
Cuando superó los 100.000, la conversación pasó a cifras todavía mayores.
El número exacto nunca fue lo más importante.
Lo importante era el mecanismo psicológico.
Cada nuevo precio se convertía en una prueba de que el siguiente precio era inevitable.
Se creó un círculo:
subida de precios → atención mediática → entusiasmo en redes sociales → nuevos inversores → más compras → precios más altos → todavía más entusiasmo.
La investigación del BIS confirma una parte importante de este mecanismo: las subidas de Bitcoin fueron seguidas por un aumento en las descargas y el uso de aplicaciones de trading crypto. (Bank for International Settlements)
El mercado no solamente atraía inversores.
Atraía inversores precisamente cuando la historia parecía más atractiva.
Y eso es muy diferente.
El problema de X
Aquí aparece uno de los problemas más interesantes.
Si alguien quiere conocer la experiencia real del pequeño inversor crypto, probablemente X sea uno de los peores lugares para obtener una muestra representativa.
No porque todo lo que aparece en X sea falso.
Sino porque existe un enorme sesgo de supervivencia.
Imaginemos dos inversores.
El inversor A compró Bitcoin temprano, ganó una fortuna y ahora pasa parte de su tiempo hablando de Bitcoin en redes sociales.
El inversor B compró una altcoin cerca del máximo, perdió el 70%, dejó de operar y desapareció de las redes.
¿A quién veremos?
Al inversor A.
El inversor B no tiene ningún incentivo para publicar todos los días sobre sus pérdidas.
Por eso las personas que permanecen visibles están desproporcionadamente representadas por quienes sobrevivieron y ganaron.
El resultado es una ilusión digital:
parece que todo el mundo está ganando.
Pero la audiencia de X no es una muestra estadísticamente representativa del mercado.
Y después están los influencers
Existe además otro problema.
No todos los comentaristas crypto entusiastas son inversores independientes.
Algunos son negocios.
Algunos reciben ingresos publicitarios.
Algunos reciben comisiones de afiliación.
Algunos promocionan tokens.
Algunos reciben tokens o compensaciones de determinados proyectos.
Y algunos han promocionado históricamente activos crypto sin revelar adecuadamente esas relaciones financieras.
Esto tampoco es una simple especulación.
La SEC ha iniciado acciones contra personas que promocionaron activos crypto en redes sociales sin revelar correctamente las compensaciones recibidas.
En 2022, la SEC acusó a Kim Kardashian de promocionar EthereumMax sin revelar que había recibido 250.000 dólares por la publicación. El acuerdo posterior incluyó 1,26 millones de dólares en sanciones, devolución de fondos e intereses. (SEC)
En 2023, la SEC actuó contra el exjugador de la NBA Paul Pierce por promocionar EMAX en Twitter sin revelar la compensación. Según la SEC, Pierce había recibido más de 244.000 dólares en tokens EMAX. (SEC)
Estos casos no demuestran que la mayoría de los comentaristas crypto de X sean pagados.
Pero demuestran algo fundamental:
el incentivo económico para promocionar crypto en redes sociales es real, está documentado y ha sido suficientemente importante como para provocar actuaciones regulatorias.
Por eso un inversor racional nunca debería interpretar automáticamente entusiasmo como convicción.
A veces el entusiasmo es simplemente un modelo de negocio.
La fábrica de altcoins
Bitcoin es solamente una parte de la historia.
El verdadero casino minorista creció enormemente con la aparición de miles de tokens alternativos.
Después llegaron las ICO.
DeFi.
NFT.
Play-to-earn.
Metaverso.
Meme coins.
Tokens de inteligencia artificial.
Cada ciclo creó un nuevo vocabulario y una nueva razón por la que “esta vez es diferente”.
El problema es que la mayoría de los inversores no poseían los ganadores.
Poseían la narrativa de los ganadores.
Por cada Bitcoin que sobrevivió, miles de proyectos desaparecieron, colapsaron o quedaron prácticamente abandonados.
Comparar esto con una cartera diversificada de empresas productivas puede ser profundamente engañoso.
La lección de 2022
El colapso de Terra/Luna y la quiebra de FTX deberían haber cambiado definitivamente la narrativa crypto.
No ocurrió.
El mercado se recuperó.
Y precisamente por eso parte de la lección fue olvidada.
El BIS documentó que durante las crisis de Terra/Luna y FTX los grandes inversores sofisticados vendieron mientras los pequeños inversores minoristas compraban. (Bank for International Settlements)
Más de 1,8 billones de dólares de valor de mercado crypto desaparecieron durante el colapso de 2022. (Bank for International Settlements)
Pero la narrativa posterior fue:
“Crypto cayó, pero Bitcoin volvió.”
Es cierto.
Pero oculta la cuestión más importante.
¿Cuántos inversores vendieron en mínimos?
¿Cuántos compraron cerca de máximos?
¿Cuántos cambiaron Bitcoin por altcoins y nunca recuperaron su dinero?
¿Cuántos simplemente abandonaron el mercado?
Que un activo se recupere no significa automáticamente que un inversor recupere una pérdida ya realizada.
Los ricos pueden esperar. El pequeño inversor muchas veces no
Esta puede ser la diferencia estructural más importante.
Un inversor rico puede comprar un activo y esperar cinco o diez años.
Un pequeño inversor puede necesitar ese dinero para vivienda, hipoteca, educación, jubilación o una emergencia.
La misma caída del 70% tiene consecuencias completamente diferentes dependiendo del patrimonio del inversor.
Para un millonario, una posición especulativa puede representar una pequeña parte de su riqueza.
Para un pequeño inversor convencido de que crypto es su camino hacia la independencia financiera, puede representar una parte importante de sus ahorros.
Por eso decir:
“Bitcoin siempre vuelve”
es económicamente incompleto.
El activo puede volver.
El inversor quizá no.
Crypto sí creó enormes fortunas
Este artículo no sostiene que nadie haya ganado dinero con crypto.
Todo lo contrario.
Algunas personas obtuvieron fortunas extraordinarias.
Los primeros inversores de Bitcoin.
Fundadores.
Propietarios de exchanges.
Inversores de venture capital.
Empresas de infraestructura.
Mineros.
Grandes traders.
Inversores institucionales.
Y personas que combinaron entrada temprana, convicción, liquidez y capacidad para sobrevivir a múltiples crashes.
Crypto creó multimillonarios.
Pero eso no demuestra que haya creado prosperidad financiera generalizada.
Demuestra que creó ganadores extraordinarios.
Y esas dos cosas no son iguales.
El problema del sesgo de supervivencia
La historia de crypto está dominada actualmente por sus supervivientes.
Hablamos de Bitcoin.
Hablamos de Ethereum.
Hablamos de quienes los compraron temprano.
Pero hablamos mucho menos de los proyectos, traders e inversores que desaparecieron.
Esto es el clásico sesgo de supervivencia.
Si analizamos únicamente las empresas que sobrevivieron en bolsa, emprender parece sencillo.
Si analizamos únicamente las criptomonedas que sobrevivieron, invertir en crypto parece sencillo.
Pero un análisis serio debe incluir también los fracasos.
De lo contrario no estamos estudiando el mercado.
Estamos estudiando su campaña publicitaria.
La conclusión incómoda
Después de aproximadamente una década de especulación masiva en criptomonedas, la realidad es mucho más compleja que la historia tradicional de éxito.
Sí, crypto creó fortunas extraordinarias.
Sí, Bitcoin aumentó enormemente de valor.
Sí, algunos inversores iniciales se hicieron extremadamente ricos.
Pero la evidencia también indica que los pequeños inversores entraron frecuentemente después de importantes subidas de precios, y el BIS estima que aproximadamente tres cuartas partes de los usuarios perdieron dinero en su inversión inicial en Bitcoin. (Bank for International Settlements)
Por tanto, el mercado parece menos una máquina democrática de creación de riqueza y más un mecanismo altamente volátil de transferencia de riqueza, donde el momento de entrada, la información, la liquidez y la disciplina psicológica importan enormemente.
Y las redes sociales pueden hacer que esta desigualdad sea todavía más difícil de ver.
Porque la persona que publica:
“Bitcoin to the moon”
puede ser un inversor.
O un empresario.
O un afiliado.
O un promotor de tokens.
O alguien que ya ganó su dinero y ahora se beneficia de atraer a la siguiente generación de compradores.
Por eso la pregunta racional no es:
”¿La gente está entusiasmada con crypto?”
La pregunta correcta es:
”¿Quién gana dinero si yo me entusiasmo con crypto?”
Esa es la pregunta que los inversores deberían haberse hecho desde 2016.
Y sigue siendo la pregunta que deberían hacerse hoy.
Roberto Balbino
CEO, Fintech SBB
Independent Analysis — Personal Opinion
Originally published on Substack.
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